Cuarenta y cinco

•10 abril, 2018 • 4 comentarios

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cumple37

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A los nueve aprendí que mi profesor sólo me preguntaba cuando yo no sabía la respuesta.


A los diez aprendí que era posible estar enamorada de tres chicos al mismo tiempo.


A los once aprendí que, si tenía problemas en la escuela, los tenía más grandes en casa.


A los trece aprendí que cuando mi cuarto quedaba del modo que yo quería, alguien lo desaprobaba sin reparo.


A los quince aprendí que no debía descargar mis frustraciones en mi hermano menor, porque mi madre tenía frustraciones mayores y la sartén por el mango (te quiero mamá).


A los dieciséis aprendí que no nos enseñan a expresar de igual forma lo que se siente por un amigo que por una amiga.


A los diecisiete aprendí que la soledad iba a ser una compañera y no un enemigo.


A los dieciocho aprendí que papá siempre sería mi admirador número uno.


A los diecinueve aprendí que los grandes problemas siempre empiezan pequeños.


A los veinte aprendí que emanciparse no admitía mirar atrás.


A los veintiuno aprendí que el sexo era… otra cosa.


A los veintidós aprendí que niños y abuelos son aliados naturales (gracias!)


A los veinticuatro aprendí que mentir es para inteligentes, pero que era muy cansado.


A los veinticinco aprendí que ser el primero no tiene por qué ser mejor… ni lo único….


A los veintiséis aprendí que no se cometen muchos errores con la boca cerrada.


A los veintisiete aprendí que se puede hacer, en un instante, algo que te puede doler durante años.


A los veintiocho aprendí a volar.


A los veintinueve aprendí que nadie vive sin problemas.


A los treinta aprendí que, siempre que estoy viajando, quisiera estar en casa; y siempre que estoy en casa me gustaría estar viajando.


A los treinta y uno aprendí que nunca se debe ir a la cama sin resolver una pelea.


A los treinta y dos aprendí que el título obtenido no era la única meta soñada.


A los treinta y tres aprendí que darlo todo por amor no es suficiente…


A los treinta y cuatro aprendí que los que renuncian son más numerosos que los que fracasan.


A los treinta y cinco aprendí que no son los años los que dictan la edad, sino la salud.


A los treinta y seis aprendí que no somos lo que queremos enseñar, sino lo que los demás pueden ver.


A los treinta y siete aprendí que los sueños no desaparecen a no ser que las personas los abandonen. 🙂


A los treinta y ocho aprendí que ninguna emoción es permanente; todo pasa, y todo acaba; que el “nunca más” nunca se cumple y el “para siempre” siempre termina.


A los treinta y nueve aprendí que vivir no es tener estabilidad, es saber mantenerse en equilibrio.


A los cuarenta aprendí que el tiempo sólo cuenta en presente.


A los cuarenta y uno aprendí que es mejor la vida cuanto más se comparte.

…A los r

A los cuarenta y dos aprendí que siendo capaz de alegrarme de la felicidad de otros, seré feliz toda vida. (Gracias a todos los que lucháis por vuestros sueños y me dejáis compartirlos con vosotros).

…A los rendí q

A los cuarenta y tres aprendí a respirar.

…A los rendí q

A los cuarenta y cuatro aprendí que viajar me hace invencible y que bailar sana.
(Abuelo, debí heredarlo de ti 😉 )

…A

Realmente no tiene mucha importancia hasta qué edad vivimos, lo importante es sentir que no lo hemos hecho en vano.

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Continuará

•10 diciembre, 2017 • Dejar un comentario

 

 

haciendo Piña

 

: )

 

 

 

 

 

#nuncasedejadeser

•10 diciembre, 2017 • Dejar un comentario

 

 

y tú? qué piensas?

•15 octubre, 2017 • Dejar un comentario

 

 

WANDERING

•12 octubre, 2017 • Dejar un comentario

 

To travel is a triple delight: anticipation, performance, and recollection.

#timetoplay

Objetivo cumplido

•29 septiembre, 2017 • Dejar un comentario

 

Invencible

•28 agosto, 2017 • Dejar un comentario