Cuarenta y cuatro

•10 abril, 2017 • Dejar un comentario

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cumple37

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A los 9 aprendí que mi profesor sólo me preguntaba cuando yo no sabía la respuesta.


A los 10 aprendí que era posible estar enamorada de tres chicos al mismo tiempo.


A los 12 aprendí que, si tenía problemas en la escuela, los tenía más grandes en casa.


A los 13 aprendí que cuando mi cuarto quedaba del modo que yo quería, mi madre me obligaba a cambiarlo.


A los 15 aprendí que no debía descargar mis frustraciones en mi hermano menor, porque mi madre tenía frustraciones mayores y la sartén por el mango (te quiero mamá).


A los 16 aprendí que no nos enseñan a expresar de igual forma lo que se siente por un amigo que por una amiga.


A los 17 aprendí que la soledad iba a ser una compañera y no un enemigo.


A los 18 aprendí que papá siempre sería mi admirador número uno.


A los 19 aprendí que los grandes problemas siempre empiezan pequeños.


A los 20 aprendí que emanciparse no admitía mirar atrás.


A los 21 aprendí que el sexo era… otra cosa.


A los 22 aprendí que niños y abuelos son aliados naturales (gracias!)


A los 24 aprendí que mentir es para inteligentes, pero que era muy cansado.


A los 25 aprendí que ser el primero no tiene por qué ser mejor… ni lo único….


A los 26 aprendí que no se cometen muchos errores con la boca cerrada.


A los 27 aprendí que se puede hacer, en un instante, algo que te puede doler la vida entera.


A los 28 aprendí a volar.


A los 29 aprendí que nadie vive sin problemas.


A los 30 aprendí que, siempre que estoy viajando, quisiera estar en casa; y siempre que estoy en casa me gustaría estar viajando.


A los 31 aprendí que nunca se debe ir a la cama sin resolver una pelea.


A los 32 aprendí que el título obtenido no era la meta soñada.


A los 33 aprendí que darlo todo por amor no es suficiente…


A los 34 aprendí que los que renuncian son más numerosos que los que fracasan.


A los 35 aprendí que no son los años los que dictan la edad, sino la salud.


A los 36 aprendí que no somos lo que queremos enseñar, sino lo que los demás pueden ver.


A los 37 aprendí que los sueños no desaparecen a no ser que las personas los abandonen…


A los 38 aprendí que ninguna emoción es permanente; todo pasa, y todo acaba; que el “nunca más” nunca se cumple y el “para siempre” siempre termina.


A los 39 aprendí que la vida no es estabilidad, es saber mantenerse en equilibrio.


A los 40 aprendí que el tiempo sólo cuenta en presente.


A los 41 aprendí que es mejor la vida cuanto más se comparte.

…A los r

A los 42 aprendí que siendo capaz de alegrarme de la felicidad de otros, seré feliz toda vida. (Gracias a todos los que lucháis por vuestros sueños y me dejáis compartirlos con vosotros).

…A los rendí q

A los 43 aprendí a respirar.

…A

Realmente no tiene mucha importancia hasta qué edad vivimos, lo importante es sentir que no lo hemos hecho en vano.

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Nos estamos conociendo

•2 marzo, 2017 • Dejar un comentario

 

 

El cuidador de los sueños

•24 diciembre, 2016 • Dejar un comentario

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… vuelve a casa por Navidad

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Paciencia

•21 diciembre, 2016 • Dejar un comentario

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La paciencia tiene mil caras, y una de ellas se llena de amabilidad cuando menos te lo esperas.

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O.B.R.A

•14 octubre, 2016 • Dejar un comentario

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Esa delgada línea que separa la valentía de la inconsciencia.

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Destino

•15 agosto, 2016 • Dejar un comentario

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– “Hay cosas inevitables”- eso fue lo que pensé cuando llegué a este lugar.

B.Eden Garden

•12 agosto, 2016 • Dejar un comentario

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“Que cada vez que vea esta imagen me recuerde qué es lo que busco”

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